viernes , diciembre 15 2017
Inicio / Al día / Que el Bar de la esquina impida el descanso de los vecinos, le puede costar prisión al dueño del local

Que el Bar de la esquina impida el descanso de los vecinos, le puede costar prisión al dueño del local

Un año y nueve meses de prisión para el propietario de un Café-Bar en Guadalupe (Extremadura) por la emisión intolerable de ruidos procedentes del local.

La AP de Cáceres condena al titular del Café-Bar “Casa Amalia”, por delito contra los recursos naturales por emisión de ruido con grave riesgo para las personas, revocando la sentencia absolutoria en instancia.

Los hechos se desarrollan como sigue. Desde 1994, se suceden numerosas quejas, formuladas por los propietarios de una vivienda cercana al local, por los excesivos ruidos que provienen del mismo, al utilizar el equipo musical careciendo de autorización, al contar con licencia de Café-Bar, como determina informe del Ayuntamiento en Julio del 94. Por aquellas fechas, el acusado no regentaba el establecimiento, pasando a gestionarlo en 2003. No obstante, las quejas se mantienen.

La AP cuestiona la alegación de ignorancia que el acusado mantiene respecto a que el local incumpliese la normativa, porque disponía de licencia municipal. A pesar de que el sujeto se hace cargo del bar en 2003, existe informe administrativo sobre quejas en el local del año 1994. Además, constan en el expediente administrativo, las continuas quejas y denuncias, las contestaciones que el Ayuntamiento remitía por escrito a los denunciantes, las cartas que estos enviaban al acusado y al alcalde,…

Teniendo la oportunidad de atender a esas quejas, el dueño del establecimiento no hizo nada para evitar las molestias hasta 2008. En ese momento y tras una medición de los decibelios desfavorable, no tuvo más opción que efectuar obras para adaptar su local a la normativa, conminado por el Ayuntamiento.

Pero incluso obligado a llevar a cabo reformas, debe afirmarse que el acusado era consciente de la insuficiencia de las mismas, pues tras la reapertura del local, las quejas continuaron. Destaca una de 13 de abril de 2009, teniendo en cuenta que hasta el 19 de octubre de 2009, el Ayuntamiento no permitió la vuelta a la actividad. En conclusión, sólo puede hablarse de obras destinadas a “maquillar la situación”, con independencia de que exista informe privado que asegura la adaptación a la normativa. De hecho, hubo de procederse a nueva medición, también desfavorable.

Tal comportamiento ha de calificarse como “activo y doloso”, en sintonía con sentencia del TS de 24 noviembre 2003 que dice “está presente el dolo cuando el sujeto tiene conocimiento de que con su conducta, además de contravenir las leyes y otras disposiciones de carácter general, crea una situación de peligro para los recursos naturales y el medio ambiente”.

En definitiva, el acusado sabía perfectamente que su actividad contrariaba las normas sobre ruidos y contaminación acústica, y lo sabía no sólo por ser “un profesional del ramo”, sino también por las continuas manifestaciones sobre las molestias que causaba su negocio, por parte de los propios denunciantes y por el Ayuntamiento.

Fuente

Acerca de Pareja & Flores - Abogados

Abogado.

Lee también

Hemorragia legislativa

En los últimos días se han publicado en el BOE 5 leyes que vienen a modificar normas procesales básicas, y de las relaciones del ciudadano con la administración.