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Los accidentes “in itinere”

Se considera accidente “in itinere” el sufrido en el desplazamiento entre el domicilio familiar y  el centro de trabajo, o viceversa.

La jurisprudencia lo matiza y amplía, y considera que el desplazamiento desde la residencia de fin de semana a la vivienda a efectos laborales, un domingo por la tarde, también es un accidente in itinere.

El TS admite el recurso presentado por un trabajador que solicitaba la declaración de un accidente que deriva en incapacidad temporal como “accidente de trabajo”. Un domingo del mes de marzo, el recurrente coge el coche en su domicilio personal en Puente Almuhey (León), donde “descansaba los fines de semana”, para dirigirse a Almazán (Soria), residencia semanal por motivos de trabajo. Esta práctica era habitual, pues comenzaba a trabajar los lunes a las ocho de la mañana. A quince kilómetros de su destino, sufre un accidente que, como se ha dicho, determina una incapacidad temporal.

En primera instancia, este siniestro se declara accidente laboral, sin embargo, la sentencia se revoca por el TSJ de Castilla y León.

La definición de accidente de trabajo aparece recogida en el art. 115.1 de la Ley General de la Seguridad Social. Consiste en “toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que se ejecute por cuenta ajena”.

En nuestro sistema legal, la protección de los accidentes de trabajo, a través de la llamada “técnica de la asimilación”, escapa del estricto ámbito de la responsabilidad empresarial. Sucede con los accidentes “in itinere”, derivados de los riesgos de la circulación y no incardinados, a priori, en esa esfera de responsabilidad.

Para construir la noción del accidente “in itinere”, señala el TS, han de tomarse en cuenta, el lugar de trabajo y el domicilio del trabajador y la conexión entre ellos a través del trayecto. El domicilio, teniendo en cuenta la evolución en las formas de transporte y en las costumbres sociales, ha de definirse de forma amplia. No sólo se refiere al domicilio legal, sino “el real y hasta habitual y, en general, el punto normal de llegada y partida del trabajo”.

En consideración del TS, este supuesto no queda excluido del art. 115.2a) de la LGSS, que considera accidente de trabajo aquel que sufra el trabajador al ir o al volver del centro de trabajo.

Defiende esta calificación, en primer lugar, porque el domicilio del que sale el trabajador, es su domicilio frente al lugar de residencia por cuestiones laborales. En consecuencia, ha de entenderse que es el domicilio propiamente dicho, como “sede jurídica de la persona”, aquel en el que quiere continuar viviendo y al que regresa cuando se lo permite el trabajo.

Además, el TS tiene en cuenta la evolución de las nuevas formas de organización del trabajo. Esta evolución exige a los trabajadores una movilidad territorial que conlleva ajustes en el lugar del trabajo que no llevan parejo, en todos los casos, un cambio de domicilio. Por tanto, a efectos del punto de partida o retorno del lugar de trabajo, debe poder tenerse en cuenta no sólo el domicilio en sentido estricto, sino también la residencia habitual a efectos laborales.

Para el TS, este caso reúne los requisitos que se exigen para considerar un accidente como accidente “in itinere”. Está presente el elemento teleológico, ya que el fin del viaje es el trabajo. También aparece el elemento cronológico, porque aunque la hora del accidente son las 21:15 de un domingo, el viaje es para acudir al trabajo descansado al día siguiente y “ha de considerarse una opción adecuada”.

En definitiva, dirigirse a la residencia por motivos de trabajo, no destruye el vínculo entre trayecto y trabajo.

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